Un agradecimiento a nuestros trabajadores

Todos sabemos que el primer día de mayo se conoce como el “día del trabajo” y que, algo irónicamente, ese día se descansa. Sin embargo, hay una historia menos conocida de esta fecha — el día del trabajo no surgió como ocurrencia, sino como una manera de conmemorar a los llamados “mártires de Chicago”, un grupo de organizadores sindicales en Estados Unidos que perdieron sus vidas en 1886 en la lucha por sus derechos laborales. En ese momento trabajaban 16 horas al día, y ellos proponían reducir la jornada laboral a 8 horas. Su muerte no fue en vano, pues la presión social obligó al entonces presidente Andrew Johnson a establecer las 8 horas como ley. 

Mucho ha cambiado desde entonces; hoy en día es una locura imaginar trabajar 16 horas al día, por ejemplo. Pero es importante recordar que ese fue sólo el comienzo de una conversación que debe ser continua acerca no sólo de los derechos laborales sino también de cómo mejorar el trabajo en general. Un trabajo no es una familia, pero eso no quiere decir que no pueda ser un espacio en donde las personas se sienten escuchadas, comprendidas y retadas para alcanzar su potencial en un área que eligieron y disfrutan. 

Para nosotros es importante siempre estar tomando la temperatura de nuestros equipos de trabajo para mejorar o fortalecer lo que sea necesario, y este día de trabajo nos hemos dado un momento para hacernos preguntas y reflexionar. 

Para Roberto, un miembro del área legal desde el 2016, conocer el impacto social que tienen para residentes y vecinos los proyectos que desarrollamos es lo que hace que disfrute los retos que se presentan antes de que lleguen a la etapa de construcción. (Y como la colonia Juárez es su parte favorita de la Ciudad de México, le toca ver las transformaciones de calles y cuadras a partir de nuevos desarrollos muy seguido.) Para Alejandra, que se encarga de supervisar temas de operación y desarrollo del próximo Edificio Dondé, un proyecto bastante complejo por su escala, el trabajo de insertar dentro de la histórica avenida Bucareli un proyecto que puede tener un impacto positivo sobre la dinámica barrial es lo que más disfruta, así como poder recorrer la ciudad en bicicleta o a pie y conocer nuevos rincones que suelen pasar desapercibidos. 

Esos son algunos de los miembros de nuestro equipo administrativo y de desarrollo, pero hay otros colaboradores que este mes de mayo debemos celebrar, pues sin ellos no existiría Reurbano. El 3 de mayo se celebró el Día de la Santa Cruz, también conocido como el Día del Albañil. Celebramos a todos los trabajadores de la construcción que han hecho realidad los proyectos que nacen conceptualmente en nuestras oficinas; sin su conocimiento y destreza no podríamos seguir transformando la ciudad que todos habitamos. ¡Gracias!