La arquitectura de los residuos

 Photo by:Yong Gwan Kim

La reutilización y el reciclaje cada día son más relevantes en el sector construcción. Esta tendencia nace como respuesta al enorme consumo de energía y generación de desechos de una obra de arquitectura. Los elementos constructivos hechos a partir del reciclaje de objetos y materiales antiguos –que se reestructuran para cumplir una nueva función– son una oportunidad única para que diseñadores y arquitectos se involucren en los procesos de reciclado y la industria constructiva emprenda camino hacia un futuro sostenible y responsable.

Específicamente, dentro del campo de la arquitectura y la ingeniería lo más común es recuperar parcialmente un edificio preexistente o reciclar algunos de sus elementos tras su demolición y que más tarde los materiales se empleen en las estructuras o en las fachadas exteriores de la nueva obra. Es importante recordar que el sector construcción es responsable del 40% de las emisiones de CO2 a nivel global. El problema de la construcción es que sigue un modelo lineal: extracción, producción, construcción, uso y demolición. Cuando se considera que el edificio ya no es de utilidad, sus materiales se destruyen y se convierten en escombros que no dejan de acumularse. Es momento de convertirlo en un modelo circular donde los desechos sustituyan, aunque sea parcialmente, los procesos masivos de extracción de materiales.

DESARMAR VS DEMOLER

Por años la demolición fue el signo del progreso, pues derribaba aquello que es obsoleto. Ahora las cosas han cambiado y tenemos que descifrar cómo reciclar los edificios. Una opción es sustituir la demolición por el desarmado: una técnica para identificar las piezas de los inmuebles que pueden desmontarse y rescatarse para otros edificios. Reutilizar en muchos casos tiene un menor impacto ambiental que reciclar. El proceso de desarmar es minucioso y algunos materiales son de cualquier forma irrescatables, por esto las desarrolladoras, siempre presionadas por acortar tiempos para incrementar retornos, optan normalmente por la demolición. Demoler es lo más barato y eficiente para los inversionistas, pero lo más caro para el planeta. Aunque la demolición termine siendo necesaria, un previo análisis de lo que hay permitirá reducir la huella, al menos en parte. Además, reutilizar partes de los edificios nos permite conservar vestigios de la herencia arquitectónica de la zona o ciudad.

Para que el desmontaje sea cada vez más viable es necesario pensar en cómo facilitarlo desde el inicio del proyecto, optando por uniones mecánicas de los materiales bajo el concepto “diseño para desmontar”. Encontrar soluciones en todo el ciclo es la forma de revertir la lógica unidireccional de consumo-disposición y promover una economía circular. Algo que los arquitectos de hoy entienden mejor que nunca es: aunque nada es para siempre, todo deja un impacto. Y hay mucho por hacer para reducir ese impacto.

Photo by: Fundación Ecoinclusión

MATERIALES RECICLADOS

Los materiales de construcción más comunes hoy cuentan con alternativas reciclables: el cemento, los metales, el vidrio, el ladrillo y los plásticos se pueden producir de alguna forma con material utilizado anteriormente, y este proceso de producción reduce la carga energética y las emisiones hasta en un noventa por ciento (en la mayoría de los casos). Por ejemplo, el acero puede ser indefinidamente reciclado sin ninguna pérdida de calidad (multiciclo) y puede volver a su origen una vez que se ha utilizado, manteniendo sus propiedades.

Además de los desechos de construcción, otros materiales comunes cuya función inicial no estaba ligada a la construcción como llantas, latas, tuberías o botellas desechables también se han insertado en nuevos contextos con excelentes resultados.

Photo by: Jordi Surroca

APROVECHAR LO QUE HAY EN SITIO

Otra tendencia popular con respecto a los materiales de construcción reciclados es el uso de materiales proporcionados por el sitio. Los diseñadores ambientales continuamente reemplazan los paisajes naturales con un entorno propio construido. Hoy se construye embelleciendo y aprovechando el entorno natural de una manera responsable. Por ejemplo, los arquitectos de inFORM investigaron el sitio para la Biblioteca de Ann Arbor y descubrieron que los fresnos del bosque circundante estaban siendo destruidos por insectos y podían recuperarse para ser utilizados en varias superficies dentro del edificio. Cuando un sitio tiene poco que ofrecer, los diseñadores han comenzado a buscar dentro de otros entornos demolidos cercanos. Es importante que sean cercanos para reducir las emisiones por transporte.

Un año difícil, pero lleno de satisfacciones

No se puede discutir que termina un año casi tan difícil como el anterior, pero en Reurbano la energía que se respira es de agradecimiento y entusiasmo por el futuro. Algunos de sus colaboradores más antiguos y de confianza, (Andrés Sañudo, director de Vinculación, Fabiola Torres, gerencia Estratégica y Organizacional y Roberto Cruz, abogado Jr y gerente de Gestorías) trabajaron una lista de los logros más destacables de la empresa durante este 2021 y los queremos compartir con quienes han acompañado a Reurbano en estos tiempos complicados:

1. Rescate de inmuebles y nueva construcción

El logro más destacable del año es que, incluso en épocas como estás, Reurbano consiguió seguir con su misión de seguir construyendo una mejor ciudad. Se iniciaron dos proyectos de rescate patrimonial y un tercero tuvo grandes progresos en su construcción, de forma que los tres estarán listos para entregarse a principios del 2022. Estos proyectos son Liverpool 9, Sindicalismo 76 y Casa Dondé. 

Además, Edificio Dondé, un proyecto que por su arquitectura de calidad y ubicación estratégica representa la ideología Reurbano, alcanzó un 70% de construcción durante el 2021. Hoy, este edificio emblemático ya se levanta imponente sobre Avenida Bucareli, una de las calles más importantes de la ciudad. 

2. Comercialización de espacios en barrios céntricos

Durante el 2021 no sólo se continuó con las ventas de vivienda, sino que el número de unidades vendidas se duplicó contra el año anterior. Esto se debe en parte a la implementación de tecnología que permite responder a los clientes potenciales en menor tiempo y con la atención adecuada y en parte al fortalecimiento del equipo comercial. 

Se vendió el cien por ciento de los departamentos en Liverpool 9, pero para quién esté interesado en comprar en algún proyecto de Reurbano, no teman, aún quedan unidades a la venta en Sindicalismo 76, Manuel Dublán 46 y Edificio Dondé.

También se detonó la comercialización de locales para la renta en Liverpool 9, Sindicalismo 76 y Edificio Dondé. Estos espacios son una excelente oportunidad para quien busque iniciar un negocio en las zonas top de la ciudad como son la Juárez, la Escandon y el Centro.  

3. Equipo pequeño pero poderoso

Debido a la pandemia y al momento de vida de los proyectos, el equipo de Reurbano se redujo durante el 2021. Esto lo volvió un equipo más unido y ágil para reaccionar ante el cambio. Se hicieron sesiones grupales para comprender cómo se podía trabajar en el nuevo modelo híbrido y qué podía aportar cada individuo a la colectividad. Algunas de las cosas que ayudaron a la integración del nuevo equipo fueron las actividades de convivencia, escasas pero de calidad, y la iniciativa de abrir las puertas de la oficina para cualquier miembro que lo necesitara, promoviendo así la cercanía (sin dejar de lado las medidas de sanidad necesarias) y la confianza en una estructura más horizontal.

4. Explorar el talento en la adversidad

“Nos descubrimos”, fue lo que dijo Roberto Cruz sobre este año y él es un ejemplo de esto, pues pasó de trabajar en el área de cuentas por cobrar a ser el abogado junior y el encargado de la gestoría de los proyectos, actividades que disfruta y que lo retan a seguir creciendo. Roberto no fue el único que durante la pandemia ha tomado responsabilidades que no pensó tener tan pronto (o nunca), como comentó Fabiola: “lo único constante es el cambio” y en situaciones como ésta es crucial no sólo que las personas puedan adaptarse, si no que aprovechen el impulso para salir de la zona de comodidad y desarrollar otras capacidades en potencia y eso hicieron todos los integrantes de Reurbano.  

5. Liderazgo y transparencia para consolidar un equipo

Un barco no es nada sin su capitán y, según los entrevistados, esto está claro para el director de Reurbano, Rodrigo Rivero Borrell, quien ha puesto varias medidas para alinear al equipo y asegurarse que todos remen en la misma dirección. Para esto instauró una comunicación constante y transversal a través de townhalls mensuales y un canal abierto permanentemente. También se estableció una política de claridad y honestidad con la gente, de no fingir que todo va bien cuando no es el caso sino al contrario, encontrar juntos la manera de resolver cualquier dificultad. Esto ha creado para los colaboradores un ambiente de confianza y un sentimiento de pertenencia, porque hoy Reurbano es de cada una de las personas que trabaja ahí.  

6. Finanzas sanas para un buen futuro

Andrés nos compartió un logro que, en sus palabras, quizás no suene atractivo pero sin duda es uno de los más importantes: en el 2021 Reurbano desarrolló e implementó una planeación financiera flexible y adecuada a la crisis para asegurar la continuidad del proyecto en los próximos años. Además, con el respaldo de una salud financiera sólida, Reurbano continuará analizando nuevas oportunidades que le permitan cumplir su misión de impulsar la regeneración barrial y proyectos e iniciativas que ayuden a hacer juntos una mejor ciudad.

Reurbano + GAIA: Empresas mexicanas con una misma visión

GAIA es una empresa de diseño y venta de muebles fundada por Phillipe Cahuzac, Hassan Yassine y Raffaello Starace, tres extranjeros que encontraron su mercado ideal en México hace siete años: la oferta de productos de calidad, con insumos nacionales y las facilidades del comercio digital. Fundada en 2014 como tienda en línea, GAIA abrió su primer establecimiento en 2016 para ofrecer sofás, sillas, camas, colchones, lámparas, mesas, tapetes y accesorios aptos al estilo de vida citadino. La semana pasada, platicamos con Ana Gómez, diseñadora de moda por Centro, quien se encarga de la dirección artística de las campañas audiovisuales de la mueblería. 

¿Cómo definirías el modelo de negocio de GAIA?

Diría que es multicanal, lo que buscamos es generar una accesibilidad 360: puedes comprar en e-commerce o ir a la tienda, los muebles se entregan en tu casa (seguimos ampliando el número de ciudades al que hacemos entrega) y buscamos constantemente facilitar los procesos de cambios y devoluciones, incluso en un futuro añadir servicis como que te lo dejen montado en tu casa. El modelo tiene que ver con oferta amplia y accesibilidad, pero con enfoque en el diseño y las tendencias. 

¿Por qué crees que han tenido tanto éxito?

Se ha debido a un crecimiento bien planeado. Con cada nuevo levantamiento de capital hay mucha claridad en qué área se va a invertir. 

Otra parte viene de la curaduría de las piezas que responden a tendencias. Si ves un mueble en Instagram o Pinterest que te llame la atención, es muy probable que encuentres algo similar en GAIA. Tenemos productos diseñados por el equipo GAIA, 100% pensados y manufacturados aquí, pero también ofrecemos algunos productos de importación (principalmente accesorios). Todo eso facilita la conexión con los clientes. Además, si una pareja joven quiere poner su departamento, siguiendo la moda o un estilo en particular, en GAIA lo van a encontrar a precios accesibles. Hay un rango amplio de precios para un rango amplio de compradores.

¿Qué los ha ayudado a mantenerse hasta arriba con la nueva competencia entrando al país?

Tener clara la identidad y propuesta de la marca. No intentar vender de todo cuando no es el área de expertise, sino explotar nuestras fortalezas: somo una marca mexicana, arraigada a la ciudad, que comprende los costos y espacios para vivir en la cdmx. Por ejemplo, acabamos de abrir un nuevo canal que se llama GAIA Local: un espacio para marcas pequeñas con procesos socialmente responsables, artesanales y sustentables de producción menor para que puedan vender a través de la plataforma de comercio de GAIA y hacer uso de la infraestructura de logística de la empresa. 

¿Cuál fue la colaboración que hicieron GAIA y Reurbano para el Buen Fin?

Teníamos en puerta el photoshoot de la campaña del Buen Fin y no queríamos tomar las fotos en un estudio sino ir a un espacio real, con las dimensiones y complicaciones propias de decorar un departamento verdadero. Y pensamos en Reurbano porque comparten con GAIA el discurso de rescatar la ciudad, están vinculados y comprenden cómo se vive la ciudad desde los interiores. Así que les preguntamos si tenían algún espacio disponible para la venta que pudiéramos ocupar unos cinco días y tuvimos suerte con Manuel Dublán 46, un proyecto hermoso. Amueblamos el departamento completo y ambas marcas podemos usar el material resultante. Tener el espacio montado durante las visitas de clientes potenciales ayuda a que se imaginen el espacio vestido. 

¿Y por qué pensaste en Reurbano para hacer esta colaboración?

A nivel discurso de marcas GAIA y Reurbano hacen un fit perfecto: conocer la ciudad e involucrarse en hacer un impacto positivo en ella, cada uno a su manera. También porque Reurbano tiene un estilo muy notorio: cuando toman un espacio y lo rediseñan, le dan nueva vida. Y es muy cierto que cuando restauran algo le dan no solo nueva vida al inmueble sino a todo el barrio, o al menos a las esquinas y cuadras aledañas. 

Entonces escogimos un depa bonito para lucir el estilo GAIA y que además fuera un espacio con una historia detrás: la selección cuidadosa del edificio, el cuidado para restaurar la parte patrimonial y modernizarla. No es un proceso aleatorio, hay realmente un análisis y un estudio atrás de por qué este edificio. Además, el mercado objetivo de Reurbano es el mismo que el de GAIA, gente que se interesa en las tendencias, la estética y la practicidad.

Practicar la arquitectura en tus 20s

Rodrigo Saavedra es el fundador de Saavedra Arquitectos, un taller de arquitectura que comenzó en 2015 y se ha dedicado principalmente al desarrollo de viviendas particulares en Valle de Bravo. También ha realizado trabajos de oficinas y consultorios médicos en la Ciudad de México y Aguascalientes. Buscamos a Rodrigo para preguntarle cómo fue su proceso para arrancar el despacho hace ya seis años y cómo se ve el futuro de la arquitectura desde la perspectiva de los jóvenes que aún están haciéndose un espacio dentro de un mercado muy competido. 

Crédito: Onnis Luque

¿Qué papel crees que juega la arquitectura dentro de la sociedad actual que es tan compleja y parece enajenada del arte?

Yo creo que la arquitectura sigue teniendo la misma función que ha tenido siempre: moldear las ciudades a la par de la sociedad. La ciudad va evolucionando y la arquitectura la va acompañando en el proceso. Hay momentos en que la arquitectura tiene un poco más de peso en ese desarrollo y otros en las que es más un juez, un mediador de la ciudad que es a su vez un reflejo de la sociedad. 

¿Consideras que las normas y códigos técnicos, que cambian año con año, de alguna manera limitan o dirigen la arquitectura contemporánea?

Sí, sin duda. No como algo negativo, pero sí es real. Desde un reglamento de condominios hasta uno constructivo quitan libertad.

¿Y por qué no lo consideras negativo?

Porque más bien la libertad en la arquitectura es lo negativo: queda a merced del desarrollo inmobiliario. Cuando marcas una ética, delimitas la parte creativa, pero también estás acotando la parte capitalista descarnada. Por ejemplo, normalmente te regulan cierta altura, espacio, materiales y eso genera una calidad mínima. Si los arquitectos pudieran hacer lo que quisieran pues sí, unos cuantos harían proyectos increíbles pero el resto podría hacer cosas inmorales. 

Ahora, el hecho de que en la Ciudad de México se necesiten muchos planos para construir [para obtener los permisos], hace que los arquitectos en México estén mejor pagados que en otros lugares. Así que de alguna manera al arquitecto le convienen esas reglas y restricciones porque lo vuelve un poco más indispensable.

¿Cuál crees que es la mayor preocupación (o reto a resolver) de la arquitectura y de los arquitectos actualmente?

Sigue siendo la vivienda social. Hay mucha más gente de la que alcanza a tener vivienda o que la arquitectura pueda satisfacer. Desde que a principios del siglo XX empezaron a dedicarse los grandes arquitectos a la vivienda social no ha habido muchos más esfuerzos, los ha habido independientes, pero no un movimiento colectivo. El Movimiento Moderno inició con una inquietud social de hacer este tipo de vivienda basada en la repetición y la estandarización que dio lugar inicialmente a proyectos increíbles como Tlatelolco y más tarde se pervirtió para convertirse en casas Geo. Claro que eso también tiene que ver con un gobierno que cede la vivienda social a particulares que lo único que buscan es maximizar su utilidad. Así es como terminas con proyectos a 20 km de la ciudad construidos con paneles de bajo costo. O sea, ese interés intelectual por la vivienda social se transformó en un interés comercial. 

Lo importante es que la arquitectura social se quede en manos de arquitectos capaces y no de un modelo de negocios. La vivienda social siempre ha estado en la mente de los arquitectos top, porque lo más padre que puedes hacer es resolver un problema en 50 m2.

Y considerando que es una carrera muy cotizada con montones de graduados cada año ¿hay espacio en la construcción de este futuro para la juventud? 

Sí, sí creo que hay espacio para todos. Es una carrera que es mal pagada, pero solicitada. Hay muchas oportunidades para vivir de eso. 

Crédito: Onnis Luque

¿Cómo se puede romper con la paradoja de “nadie te contrata porque no tienes portafolio y no tienes portafolio porque nadie te contrata”?

Se tiene que pagar el diseño. En el momento en que se pague el diseño los arquitectos caros se vuelven carísimos y eso abre huecos para los jóvenes. A partir de eso pueden empezar a generar experiencia y el mercado se vuelve más competitivo. Pero si el diseño no se paga, si se ve como un lujo, algo excesivo o que sobra, entonces no tienen oportunidad de entrar en esa primera etapa. 

¿El diseño no se paga?

No, se paga muy poco o no se paga. Si tú contratas a un arquitecto esperas que te construya algo, pero no que te lo diseñe. O sea, el diseño va incluido automáticamente con la construcción, cuando en realidad se trata de cosas totalmente separadas. Se debe a que la gente no sabe o no hay mucho dinero, entonces piensan que si se ahorran el diseño alcanza un poco más para la obra. Entonces los arquitectos jóvenes no tienen para donde hacerse: te enfrentas a gente que no te quiere pagar para lo que estás entrenado y entonces tienes que arreglártelas para aventarte a construir sin mucha idea. Porque a construir se aprende construyendo, no hay de otra. 

Aparte de estas, ¿qué otras dificultades has encontrado en el proceso de arrancar tu propio taller de arquitectura? 

Pues la confianza y encontrar trabajo constantemente, es muy inestable. También hay un tema creativo. La arquitectura está, como muchas cosas, insertada en una moda y la tienes que seguir de alguna forma. No eres creativamente libre porque tienes que apegarte a ciertas pautas cuando estás empezando. Tienes que entenderlo y apegarte a ello, no puedes pensar que vas a revolucionar el mundo de la arquitectura en tu primer proyecto porque es imposible. 

¿Qué están haciendo los arquitectos de tu generación para resolver todo esto e iniciar sus proyectos personales? 

Pues de entrada trabajar para otros despachos que te permiten agarrar experiencia. Después buscar a las desarrolladoras inmobiliarias que son quienes generan suficiente dinero para tener estabilidad y poder continuar con otros proyectos. Las necesitamos, como son negocios pagan los proyectos y te permiten un espacio para trabajar. Cuando tratas directo con las personas es más complicado desde que se involucra lo emotivo y los prejuicios personales.  

La Escandón, colonia de mariscos y cantinas

En ocasiones los citadinos somos quienes menos conocemos la ciudad y no se nos ocurre qué lugares visitar los fines de semana. Para casos como éste, la Escandón es una excelente opción para salir de la rutina. Se trata de una colonia pequeña, con calles rodeadas de valiosa arquitectura que combina los estilos Art Decó, ecléctico y neocolonial. Para dar un paseo cuenta con el Parque Lineal Viaducto o el Jardín Morelos, y para disfrutar de una representación teatral está el Centro Cultural Roldán Sandoval. 

Pero quizás lo más reconocible de esta zona es su gran oferta de bares y restaurantes económicos de amplia tradición, donde destacan las marisquerías, las cantinas y las fondas de comida corrida. Aquí te dejamos la selección Reurbano de las mejores cantinas y restaurantes de mariscos de la Escandón:

5 CANTINAS TRADICIONALES

  • El León de Oro: Desde 1954 es el lugar ideal para echar una copa y unas botanitas mientras escuchas un trío o gritas en un partido de fútbol. De entremés, pide tortilla española.
  • Cantina Montejo: Su especialidad son los platillos yucatecos pero la verdad es que todo les sale bueno. A partir del tercer trago tienes acceso libre a la botana del día, también puedes pedir a la carta.
  • Pulquería La Pirata: Con sus clásicos azulejos en las paredes y barriles de pulque. El pulque se sirve en tarros de vidrio y se ofrecen antojos acompañados con salsas hechas en molcajete.
  • Cantina El Fuerte de la Colonia: Fundada en los ochenta, es una cantina para una comida familiar de domingo frente a la rocola. Más de 95 platillos a escoger en cuatro tiempos.
  • Puerto de Veracruz: Junto al Edificio Ermita, ofrece todo tipo de mariscos. 

5 MARISQUERÍAS PARA RECORDAR

  • Mariscos Playa Escondida: Ubicado en el mercado de la Escandón, este local ofrece maravillosos camarones al ajillo y aguachile de caracol. 
  • Sazón Veracruzano: Amplia oferta culinaria con el sello del puerto de Veracruz. El lugar ideal para una mojarra frita en la CDMX . 
  • Micheviche: Un espacio sencillo donde puedes degustar ceviche y micheladas. Ofrecen ceviche tradicional, yucateco, el especial con salsa de cacahuate y hasta uno de hongos. 
  • El Camarón Panzón: Una marisquería que te transporta a Nayarit con su aguachile de camarón, el pescado zarandeado o su tostada de marlín. 
  • La Poblanita: Y aquí nos desviamos de los mariscos porque lo amerita, este lugar poblano es reconocido por sus chiles en nogada durante la temporada y por su mole el resto del año. 

Adicional a la oferta gastronómica, la colonia es una excelente opción para vivir porque las rentas se mantienen accesibles, tiene buen acceso a transporte público y esta escondida entre la Condesa y la Nápoles, otras colonias trendy con cientos de actividades y tiendas.

Proyecto Regeneración Tacubaya

SAC Tacubaya. Proyecto Regeneración

Es inevitable que los barrios se transformen — con el paso del tiempo, los espacios públicos y edificios de las ciudades se adaptan a las necesidades actuales de sus usuarios. Sin embargo, es importante recordar que estos cambios son el reflejo tanto de la acción como de la inacción. Cuando un espacio pasa a ser obsoleto, nos enfrentamos a algunas opciones: puede pasar a quedar abandonado, puede demolerse para construir algo nuevo en su lugar, o puede ser modificado para cumplir una función contemporánea. 

Sobre todo en las colonias centrales de la Ciudad de México, que tienen alto potencial para ser zonas que se viven a toda hora, con vivienda, comercio y espacios públicos activos, debemos ser conscientes de que la inacción — permitir el abandono y desuso — resultará en la decadencia de su vitalidad urbana. Asimismo, ciertas acciones estratégicas son capaces de transformar las dinámicas sociales de un barrio entero, como se ha comprobado en distintas ciudades alrededor del mundo. 

Por ejemplo, en lugar de incentivar el uso del automóvil mediante la construcción de nuevas vialidades o cajones de estacionamiento, invertir en el transporte público y las vías para ciclistas ha generado ciudades más amigables con el medio ambiente. La creación y mantenimiento de espacios públicos incluyentes y atractivos hace que las personas pasen más tiempo al aire libre. Las plantas bajas comerciales en los edificios de uso mixto generan calles más activas y seguras. ¿Cuántas colonias de la Ciudad de México se podrían beneficiar de estas acciones?

Créditos: Gerardo Sandoval

Como respuesta a esta pregunta, la SEDUVI ha puesto en marcha el Proyecto Regeneración Tacubaya, con el que busca implementar políticas de sustentabilidad con un enfoque integral para “restablecer tanto el tejido social como el urbano-espacial a fin de renovar y recuperar la zona gracias a la inversión pública y privada.” Las acciones estratégicas — que afectarán a una superficie de 141 hectáreas — incluirán la recuperación del espacio público, el ordenamiento del transporte y el comercio, la reutilización de propiedades abandonadas y el repoblamiento del barrio. El proyecto abarca las colonias Escandón I Sección, Observatorio, San Miguel Chapultepec I Sección y Tacubaya. 

Dentro del programa, encontramos nuestro desarrollo ubicado en la calle Manuel Dublán. Se trata del primer proyecto de intervención con un área de valor patrimonial y que servirá de ejemplo para el inicio de más proyectos en la zona de Tacubaya.


Dublán #46 es la restauración completa de una vecindad que fue abandonada. Comprende un edificio habitacional de 1,328 metros cuadrados de construcción en un terreno de 330 metros cuadrados, distribuidos en 17 departamentos y 2 locales comerciales.

El Resurgimiento de Reforma

Créditos: Axel Alvarado

Según el distinguido economista Edward Gleaser, las ciudades son “el invento más grandioso de la humanidad” — escenarios ideales para impulsar la superación individual y colectiva de nuestra especie. Debido a que son una creación del ser humano, las ciudades son también nuestro reflejo, capaces de contar nuestra historia y reflejar los valores actuales que nos rigen. Es por esto que una ciudad no es un ente inmutable sino un organismo vivo y en constante evolución, y aunque siempre habrá quienes adoptan una postura conservadora ante el cambio, esto no sólo es inevitable, sino síntoma de una sociedad saludable.

En la Ciudad de México, la Glorieta de Colón es un monumento al conquistador ubicado sobre Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes de la metrópolis. La estatua, diseñada por el francés Charles Cordier, llegó a México como un regalo a Maximiliano de Habsburgo de parte de su suegro, el rey Leopoldo I de Bélgica. Con aproximadamente 15 metros de altura, el monumento muestra a Cristóbal Colón con una mano en alto señalando al horizonte, y con la otra “levantando un velo que descubre al mundo”. 

Durante mucho tiempo, la historia que se contaba en México sobre la colonización de nuestro territorio era una historia positiva sobre el progreso, que tendía a pasar por alto la violencia etnocida que representó. Sin embargo, desde hace décadas hay quienes cuestionan esta narrativa; la llegada a América de Cristóbal Colón, argumentan, no es algo que debe celebrarse. El 12 de octubre de 1992, con motivo del quinto centenario del “descubrimiento de América”, se llevaron a cabo una serie de protestas en distintas ciudades mexicanas. Con la ayuda de sogas y un camión, los manifestantes intentaron derribar la estatua, pero fueron detenidos por la policía capitalina. En manifestaciones posteriores, el monumento fue resguardado para evitar su derribo, pero se marcó un antecedente.

Créditos: Axel Alvarado

Casi 20 años después, los movimientos poscoloniales y antirracistas sólo se han fortalecido. Cada vez se unen más voces a las luchas por la justicia social y, como siempre, los espacios públicos de las ciudades son donde se han hecho escuchar, ya sea en marchas, ocupaciones o mediante la intervención a ciertos monumentos. En Estados Unidos, distintas estatuas representando la Confederación se han eliminado forzosamente por algunos ciudadanos, o por decisión de las autoridades. En Barranquilla, Colombia, una estatua de Cristóbal Colón fue derribada en junio de este año. En el 2019, el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México fue grafiteado por mujeres feministas tras una protesta. 

Este año, también en la Ciudad de México, la Glorieta Colón ha sido cuestionada. La pregunta es, ¿queremos glorificar nuestro pasado colonial? Si la respuesta de un gran sector de la población es “no”, entonces la mejor manera de proceder es escuchando a los ciudadanos. Los monumentos de una ciudad comunican los valores y creencias de sus ciudadanos, y ha llegado el momento de dar lugar a aquellos que han sido marginados. Por ahora, la antigua Glorieta Colón ha sido bautizada por mujeres feministas como la Glorieta de las Mujeres que Luchan. Colocaron en el lugar de la estatua al conquistador europeo una figura de una mujer, conmemorando a todas aquellas mujeres mexicanas que han sido víctimas de abusos y que buscan incansablemente la justicia. 

Sea cual sea el destino final de la glorieta, lo cierto es que debemos celebrar el diálogo, pues la ciudad nos pertenece a todas las personas que la habitamos. 

Entrevista con Francisco Pardo, Arquitecto

Quizás porque vive y trabaja en la Ciudad de México — una de las metrópolis más pobladas y complejas del mundo — el arquitecto Francisco Pardo entiende a los edificios no como objetos que se viven hacia adentro, sino como enclaves que impactan profundamente las maneras en las que los ciudadanos viven el territorio urbano. Por esto, su arquitectura busca contribuir a la reactivación de las calles de la ciudad, mediante estrategias que invitan a las personas a habitar los espacios a todas horas. Junto con Reurbano, Francisco Pardo ha estado a cargo de la remodelación de distintos inmuebles, trazando nuevos usos en sus interiores y generando nuevas dinámicas sociales en las calles, cuadras y colonias en las que se encuentran. 

Platicamos con el arquitecto sobre los retos y aciertos que han representado proyectos pasados, y sobre el nuevo proyecto que presenta en la colonia Escandón. 

A pesar del valor patrimonial y de ubicación que tienen las colonias céntricas de la Ciudad de México, en tiempos recientes muchas han perdido su uso residencial. ¿Cuál fue tu primer acercamiento a la Juárez, y por qué te pareció importante participar en su reactivación? 

Es importante mencionar que la colonia Juárez ha tenido varias transformaciones en los últimos cien años, pero sobre todo en el 85, tras el sismo. Sufrió muchos daños y perdió su calidad de zona residencial de diferentes niveles socioeconómicos. La gente que vivía ahí se fue a diferentes sitios, y en ese momento quedó abandonada la parte de vivienda — la mayoría quedó como oficinas, uso comercial — por ejemplo, todo el comercio de autopartes —, o terrenos baldíos que posiblemente fueron edificios que se cayeron en el 85 y quedaron como estacionamientos públicos. 

Entonces hace 15 o 20 años, la colonia Juárez era una zona que a las 6, 7 de la tarde se moría, porque era solo zona de trabajo. No había restaurantes, no existían tiendas como las que hay hoy. También hay que mencionar que la colonia Juárez está entre dos zonas de impacto importantes, una es Reforma — un eje financiero al que se le metió dinero y se desarrolló a finales de los 90, principios de los 00s. Y la otra es la colonia Roma, que es un centro cultural importante. En ese centro cultural, estaba en medio la colonia Juárez, que quedó como un hueco entre estas dos energías. 

En un momento, se acerca Reurbano con nosotros y nos enseña esta propiedad que es Havre 69, y la vemos como arquitectura que puede, por una pequeña acción, cambiar ciertos movimientos. Ya había otras cosas despertando en la zona, sobre todo en vivienda. Nosotros hicimos uno que se llamaba antes Lisboa 7 — de los primeros desarrollos nuevos que se hacían en la zona. 

¿Cuál era el objetivo principal con los proyectos de Havre 69 y Havre 77 en la colonia Juárez?

Nuestra idea al aproximarnos primero al proyecto de Havre 69 era que las ciudades deberían estar activas 24 horas. Para eso, el uso mixto tiene que estar involucrado, y por eso propusimos comercio en la parte baja, vivienda en la parte posterior — una vivienda mucho más compacta que la que había antes, sin cambiar la estructura del edificio, que era una estructura de principios del siglo XX. Era un edificio patrimonial, estaba catalogado, entonces para nosotros era muy importante mantenerlo, pero sí cambiarle el ADN, la idea de “solo edificio de vivienda, contra el de al lado, solo de oficinas, etcétera”. Este era un edificio que podía compartir varios usos. Un año posterior empezamos el proyecto de Havre 77, que es un edificio de uso mixto que funciona en conjunto con Havre 69, y ahí más o menos se entiende la dinámica. Esto fue hace prácticamente 10 años, y ha cambiado muchísimo esa cuadra y el efecto se ha repetido en varios otros proyectos — de Reurbano, de otros arquitectos, de nosotros y demás. 

El edificio sobre Sindicalismo en la colonia Escandón también será una remodelación de un inmueble que tiene cierto valor arquitectónico para la ciudad, aunque de un estilo muy distinto a los Havres. ¿Cuál ha sido la experiencia de trabajar en esta colonia? 

La colonia Escandón no sufrió los problemas de la colonia Juárez tras el sismo del 85, fue un barrio más estable durante finales del siglo XX. Como se encuentra entre unas zonas que ya estaban desarrolladas — Roma, Condesa, algunas partes de la del Valle, y demás — entonces se consolidó muy bien como un barrio residencial en los años 60s, 70s. Entonces, el edificio que estamos trabajando con Reurbano, sobre la calle de Sindicalismo, es un proyecto que es parecido a esta postura de Havre 69, pero en un barrio que no es tan viejo como la Juárez, con unas circunstancias muy diferentes — nunca se despobló ni sufrió tantos daños en el sismo.

¿Qué es lo que destacas del proyecto sobre Sindicalismo?

Sin duda, el aprendizaje de activar la calle mediante comercio en la planta baja se volvió a aplicar, y en este caso, el uso de las azoteas se volvió importante. Se eliminaron los cuartos de servicio que existían ahí, porque ya no reflejan los modos de vida contemporáneos — eran demasiado pequeños, y totalmente deshumanizantes. Se agregaron dos nuevos departamentos en la azotea, y el resto de la propuesta fue restaurar la calidad del edificio, ya que la arquitectura tiene mucho valor. Para concluir, es un proyecto que — basándonos en Havre 69 como un ideal de ciudad en donde pudieras tener un edificio de vivienda pero con comercio abajo — además se plantea eliminar los cuartos de servicio obsoletos para agregar más espacio residencial. La vinculación con la ciudad se hace a través de los locales comerciales. 

En términos de ciudad, en los proyectos siempre buscamos — tanto Reurbano como nosotros — que estén en zonas donde los servicios sean la ciudad misma, donde puedas caminar a todo lo que necesitas. Por eso es importante mencionar que no estamos apoyando el uso de cajones de estacionamiento, sino más bien una vida mucho más urbana, más caminable, cerca de transporte público y cerca de servicios básicos. 

Los encantos de la Colonia Tacubaya

El encanto de una ciudad se parece
al encanto  de una flor. Depende en parte de poder ver el
tiempo que ha pasado sobre ella.” — Robert Doisneau

Crédito: MXCity Guía Insider 

Los modos de vida de una comunidad e incluso las prioridades de una cultura se pueden leer en el urbanismo de sus ciudades. Algunos ejemplos: aquellas ciudades que invierten en hacer atractivos sus espacios públicos suelen tener habitantes que los usan, y probablemente el entendimiento de que el dinero no es necesario para pasar un buen rato hace menos consumistas a esta población. Tener ciclovías y medios de transporte público dignos invita a las personas a ser más activas y conscientes de cuidar el medio ambiente. Cuidar el patrimonio construido de una ciudad manteniendo activos los edificios de valor arquitectónico y cultural resulta en una sociedad con arraigo y sentido de pertenencia. 

Este último sin duda es el caso de la colonia Tacubaya en la Ciudad de México, una zona en donde se pueden apreciar múltiples capas de historia dentro de una misma calle o cuadra. Su cercanía con colonias como la Condesa, Escandón y San Miguel Chapultepec hace de la colonia Tacubaya una de las zonas más privilegiadas de la Ciudad de México, pero este no es su único atractivo. El barrio, que ha sido habitado desde tiempos prehispánicos, y durante el virreinato albergó las casas de campo de la aristocracia capitalina, es hoy en día una zona que ofrece lo mejor de dos mundos: acceso a todos los atractivos de la frenética ciudad, y la posibilidad de llevar un estilo de vida enfocado en lo local.

Crédito: MXCity Guía Insider

Para quienes valoran un estilo de vida más íntimo y buscan establecer una conexión con su barrio, la colonia Tacubaya es ideal. Con sus parques, mercados, galerías, museos, y restaurantes cercanos, es una zona que se disfruta a pie, y cuya miríada de edificios históricos la dotan de una autenticidad cada vez más difícil de encontrar en la ciudad. 

Crédito: Gerardo Sandoval

Dentro de la colonia, el inmueble que se encuentra en la calle Manuel Dublán 46 estaba en desuso y deterioro, a pesar de su alto valor patrimonial. Junto con el renombrado estudio de arquitectura PRODUCTORA, Reurbano decidió restaurar la casona antigua — construida en el siglo XIX — para darle un nuevo uso que se adaptara a las necesidades actuales de la ciudad. Al albergar dos locales comerciales, el edificio se abre hacia la calle para atraer a peatones y activar la vida urbana de la cuadra. El patio central del proyecto divide el área pública del edificio residencial, un nuevo inmueble que genera un diálogo con la construcción antigua y disfruta de la privacidad que brinda su lejanía con la calle.

Como otras colonias céntricas de la CDMX, la colonia Tacubaya tiene una larga historia y gran potencial para posicionarse como una de las mejores zonas para vivir y visitar dentro de la ciudad. Su privilegiada ubicación en conjunto con la gran cantidad de edificios de alto valor patrimonial y arquitectónico que alberga hacen de la Tacubaya una colonia con gran oportunidad de desarrollo, en donde ya están surgiendo espacios comerciales, culturales y residenciales de alto valor. Ahora es el momento para poner la mirada en sus encantos. 

Renacimiento de las ciudades: São Paulo

Crédito: Joao Tzanno

Algo que tienen en común casi todas las grandes ciudades en Latinoamérica es la concentración de oportunidades y servicios de calidad en ciertas colonias, lo cual excluye a las crecientes comunidades que habitan las periferias. Un estudio publicado por el World Resources Institute, por ejemplo, muestra que aproximadamente la mitad de los residentes de la Ciudad de México tienen acceso limitado a trabajos y servicios debido a la zona en la que viven y sus limitadas opciones de transporte. Sin duda, cualquier crisis imprevista — como una pandemia — se ve exacerbada por los sistemas de desigualdad existentes. ¿Cómo podemos esperar resiliencia de las comunidades que ya viven en situaciones de precariedad? 

Casi ningún rincón del mundo se salvó de verse afectado por la crisis sanitaria del COVID-19, pero los efectos negativos se sintieron más fuerte en unos lugares que en otros. Como todo, los motivos son complejos — factores culturales, económicos, de infraestructura, de liderazgo político y más influyeron en la gravedad de la situación en cada lugar — pero, como siempre en este newsletter, nosotros queremos enfocarnos en uno sólo: el urbanismo. 

Se ha comprobado que las mejores ciudades son aquellas en donde sus habitantes pueden encontrar todo lo que necesitan en sus vidas cotidianas en 15 minutos a la redonda, entonces, ¿por qué Latinoamérica no está enfocando sus esfuerzos en lograrlo? São Paulo, una de las ciudades más grandes de Brasil, con 12.3 millones de habitantes, ha permitido que la desigualdad crezca. La crisis de vivienda fue evidenciada y empeorada por el coronavirus — desde la primavera del 2020, 4,000 familias han sido desalojadas de sus viviendas, y 34,000 enfrentan la amenaza del desalojo. El desempleo ha subido al mismo tiempo que los precios de las rentas, y este año el gobierno del presidente Jair Bolsonaro recortó drásticamente el apoyo económico que brindaba el gobierno a los pobres. 

Crédito: Gabriel Ramos

Entendemos a la ciudad como un ente vivo y mutable, que no sólo refleja los valores y modos de vida de sus habitantes, sino que, en gran medida, los determina. En ocasiones pasadas, hemos analizado las respuestas de ciertas ciudades a la pandemia: París, Barcelona y Ámsterdam, tres ciudades europeas que decidieron ver la crisis como una oportunidad para echar un paso atrás y analizar, entre la calma, qué aspectos de la ciudad podrían mejorar tanto cuando regresaran a la normalidad como frente a cualquier futura pandemia. Tomaron medidas como implementar nuevas restricciones al turismo rampante, invertir en ciclovías y espacios públicos o mejorar las condiciones de quienes viven lejos de las colonias privilegiadas, para que ya no tengan que pasar tanto tiempo en traslados largos y congestionados. 

En cambio, São Paulo no sólo no ha aprovechado la pandemia para determinar vulnerabilidades en la ciudad y solucionarlas, sino que ha enfocado su energía en apresurar la reapertura de comercios y espacios de entretenimiento. Parecería que la economía de la ciudad es más importante que la salud y calidad de vida de las personas. Sin embargo, en Latinoamérica debemos recordar que aún no es demasiado tarde para exigir que nuestros gobiernos tomen mejores decisiones — podemos voltear a ver ejemplos de buen urbanismo y encontrar maneras de aplicarlo en nuestros propios contextos.