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María Bustamante Harfush: En defensa del patrimonio de la CDMX

octubre 21, 2020

Artículo creado por:

Karina Zatarain

María Bustamante Harfush estudió su licenciatura en Arquitectura en la Universidad Iberoamericana, y su maestría en Vivienda y Urbanismo en la Architectural Association de Londres. Desde entonces, ha vivido y trabajado en la Ciudad de México como fundadora del despacho María Bustamante Arquitectura y del Fomento Universal para la Difusión Arquitectónica de México (FundarqMX). Ha dedicado parte de su carrera a la defensa del patrimonio construido de la CDMX, tanto mediante el activismo político como la difusión general del valor cultural del patrimonio.

Junto con Reurbano, Bustamante Harfush ha liderado conversatorios sobre colonias como el Centro Histórico, la Escandón y la Tacubaya, buscando dar a conocer la historia y cultura particular de cada área.

Platicamos con ella acerca de su trayectoria:

Reurbano: Tras graduarte de la carrera de arquitectura, te mudaste a Londres para estudiar una maestría en Vivienda y Urbanismo. ¿Por qué elegiste este camino?

María Bustamante Harfush: Quería seguir aprendiendo y preparándome. Inicialmente pensé en cursar una maestría distinta, también en el Architectural Association, llamada Design Research Laboratory. Era un programa muy vanguardista, muy en línea con la obra de Zaha Hadid (su socio, Patrick Schumacher, era el director del programa). Cuando llegué, me di cuenta que ese tipo de maestría era poco aplicable a lo que se realizaba en México, y yo quería aprender cosas que pudieran ser útiles para nuestro país. Entonces me fui por el programa de vivienda y urbanismo, buscando crear herramientas para poder ejercer la profesión con mayor amplitud de mirada. Lo increíble es que la mayoría de los que estudiamos ahí éramos alumnos internacionales, había muy pocos británicos, y eso te hace aprender mucho acerca de distintas culturas y los problemas que enfrentan.

RU: La Ciudad de México parece tener más en común con otras grandes metrópolis del mundo que con las demás ciudades del país. En tu opinión, ¿cuáles son sus particularidades y retos?

MBH: Primero, tienes toda la razón en que la Ciudad de México se puede comparar con pocas ciudades del resto del país. Y lamentablemente, muchos otros estados han seguido el ejemplo de cómo se ha desarrollado urbanamente la capital en cuanto a planeación y reglamentación. Está mal porque cada región tiene su propia esencia y su propia identidad. La Ciudad de México se compararía más con las grandes metrópolis del mundo, no sólo en Latinoamérica sino también incluso en Asia, tanto en los aspectos negativos como positivos. Por un lado, seguimos con un mal aprovechamiento y cuidado de los recursos naturales. Por otro lado, vemos que en las últimas dos décadas se han hecho buenas acciones, sobre todo en temas de transporte y movilidad, generando ciclovías o nuevas líneas del metrobús. Nos falta mucho, pero es algo.

El mayor problema que enfrenta la ciudad es que la planeación depende del gobierno en turno. El caso más dramático es el aeropuerto, pero hay muchos más. Actualmente, en el tema del desarrollo urbano y la vivienda en la CDMX, es urgente pensar en la ciudad de manera más lógica, sensata y humana, más sensible hacia el medio ambiente y el agua, que es lo primero que deberíamos estar atendiendo. Lo que más nos ha afectado negativamente ha sido la política, que genera parches y acciones muy pequeñas y locales, sin una visión a largo plazo. En este momento, lo que más importa es un cambio en la manera de hacer política, y fomentar que haya un crecimiento y una mejora que sea para todos los habitantes.

RU: Alrededor del mundo, incluyendo México, el gremio arquitectónico tiende a preferir las discusiones teóricas y abstractas por encima del trabajo práctico de incidir en políticas públicas. De cierta manera, quizás es más atractiva esta concepción antigua de lo que hacen los arquitectos, artistas o pensadores, pero realmente no es lo que hace más falta hoy en día. ¿Qué nos puedes platicar sobre tu trabajo en este sentido?

MBH: Me da risa lo que mencionas porque tienes razón, esas posturas demasiado teorizadas y poco prácticas que adoptamos los arquitectos no nos están haciendo bien; esa postura retraída y poco participativa no está bien. Eso creo que debe de cambiar, nos debemos involucrar más, y sé que muchos que dejan de hacerlo es justo por cansancio y por lidiar contra políticas que te acaban desgastando — no se puede, no se hace, no hay avance, pero hay que seguir adelante.

Nosotros en la fundación hemos estado en una lucha incansable por defender el tema del patrimonio arquitectónico de México. He hecho muchísimos libros, publicaciones, artículos, denuncias, manifestaciones, todo por buscar que no se siga destruyendo el patrimonio. En Polanco, por ejemplo, logramos un cambio del plan parcial de desarrollo urbano, para que hubiera mayor respeto y ya no se tiraran con tanta facilidad las casas clásicas de la colonia. Me ha tocado también hacer muchos catálogos de valoración del patrimonio de la ciudad, y participar activamente para que colonias como, por ejemplo, la San Miguel Chapultepec, se consideraran como zonas patrimoniales. Hemos hecho foros, por ejemplo “Hablemos del Patrimonio”, un foro internacional con distintas posturas de cómo mientras no cambiemos la ley, el patrimonio seguirá siendo algo indefenso. El patrimonio no es un accesorio más, sino que es algo súper importante en la identidad de una ciudad, en el aprecio de sus ciudadanos, el orgullo de ser de ahí, en el buen vivir.

Tengo 20 años dando clases en la Ibero, y justo el enfoque que tengo con mis alumnos es la realidad. “Lo que hagan, háganlo con realidad, no con utopía.” Porque justo lo que se enseñe en la academia es lo que probablemente se ejecutará en el futuro, a través de miles de personas graduadas. Y ahí hay un potencial enorme en cambiar la manera de entender cómo se debería de hacer la ciudad.

RU: ¿Cuál ha sido tu relación con Reurbano?

MBH: Nos conocemos desde hace tiempo, pero hace unos meses comenzamos a colaborar. La fundación que empecé hace 8 años, FundarqMX, ha tenido una labor incansable de organizar foros, talleres, cursos, recorridos por la ciudad y demás.  Han sido muy llamativos porque han estado dirigidos a un público amplio, no solo al arquitecto o al urbanista, sino a un público en general. Nos hemos dado cuenta que no hace falta ser arquitecto para apreciar la arquitectura, y muchos ciudadanos tienen esas ganas de saber más de su ciudad y la cultura que tenemos. Durante este tiempo de pandemia hemos hecho una serie de recorridos en distintas colonias como el Centro Histórico, la Escandón y la Juárez, y siguen otras como la Condesa. Queremos generar conciencia de que tenemos una ciudad llena de valor, con una arquitectura muy interesante de muchas épocas. Nuestra misión es difundir el aprecio por la cultura y la historia de México a través de su arquitectura y su urbanismo.